Siguen matando a Renata.


http://www.agenciaelvigia.com.ar/
Por Dante López Foresi

El día que mataron a Renata Toscano, sobrevivimos más de 39 millones de argentinos que miramos televisión. Hace pocas horas recibimos en nuestra redacción un informe del COMFER (Comité Federal de Radiodifusión) que, luego de una exhaustiva investigación, detectó que en plena epidemia de Gripe A, los canales de TV abierta sólo dedicaron un 16,8% de la información emitida a realizar recomendaciones e indicaciones para prevenir el contagio de la mortal enfermedad. Nuestra vida les importó un 16,8%. Murieron decenas de personas y miles en el mundo. La gente caminaba por las calles con barbijos y se batieron récords de venta de alcohol en gel. Pero para los grandes medios, explicarle a las personas cómo debían actuar ante la aparición de síntomas, mereció sólo un 16,8 por ciento de sus espacios.

Ahora, esperamos ansiosos otro informe del COMFER que nos diga cuánto tiempo dedicaron por esos días a combatir la Ley de Servicios Audiovisuales, finalmente aprobada. Y, sobre todo, esperamos un informe que especifique cuánto tiempo dedican esos mismos grupos mediáticos por estas horas a generar espanto y temor a los “negritos villeros”, a los que entrevistan largamente en Canal 13, por ejemplo. O a los “negritos de Villa Azul”, lugar que se preocupan puntillosamente de señalar que queda a cinco cuadras de donde mataron a Renata Toscano. O los de City Bell. O donde esos pibes peligrosos se encuentren.

Es tan falaz decir que la inseguridad es solamente una sensación, como asegurar que es una epidemia social. Y a las pruebas comparativas con la difusión de la Gripe A me remito. En plena erupción de la mortal enfermedad, los grandes medios “eligieron” dedicar la mayor parte de su tiempo a combatir ferozmente una ley que les quitaría poder y dinero. No importaba la hora que uno encendiera el televisor. Allí estaban Carrió, Iglesias, Bullrich, Morales y una tal Giúdici (¿alguien volvió a verla?) invitados siempre por las mismas redacciones para destilar odio contra la “ley mordaza” o “Ley de Medios K”, como la bautizó el principal grupo perjudicado con la sanción de la norma. Poco importaba el pánico social por la Gripe A. Había que “aleccionar a la gente” sobre que esa ley era más perjudicial que el H1N1, que sólo merecía…un 16,8 por ciento de tiempo.

La cuestión de fondo era que por más que fuera una epidemia internacional que podía diezmar a la población, con ella no se podía hacer politiquería barata y culpar por la existencia de esa gripe al oficialismo de turno. Pero hoy, Renata Toscano, es otra cosa. Haga la misma prueba. Encienda su televisor a la hora que prefiera. Allí verá los títulos catástrofe y a los “especialistas opinólogos” responsabilizando a este gobierno sobre la inseguridad creciente, repitiendo mensajes como “ya no se puede salir a la calle”, “la gente se está armando” y ocurrencias peligrosas por el estilo. No importa rifar la credibilidad periodística. El objetivo es horadar el poder de un gobierno que, al permitir que se apruebe esa “ley maldita”, les hará perder a los jefes de los “formadores de opinión” millones de dólares, pues deberán desprenderse de la mayoría de las licencias que les permitían funcionar como monopolios.

Hasta Juan Carlos Blumberg se prestó al circo mediático, pero los silbidos sabios de los vecinos de Wilde lo pusieron de nuevo en su lugar: lejos del interés público. Esos vecinos demostraron que no quieren ser usados vilmente en su reclamo legítimo. Quieren vivir tranquilos. Exigen seguridad, y merecen nuestro apoyo y respaldo. Incluso para marcarles sus propias contradicciones. Muchos de ellos piden que se erradiquen los desarmaderos de autos por ser focos del delito, pero cuando precisan un carburador, adivine Usted donde lo compran.

Muy pronto publicaremos opiniones calificadas sobre el tema inseguridad. Nosotros no hablamos sobre lo que no sabemos, y reconozca al menos, que esa no es una actitud habitual en la prensa argentina, que en temas específicos como éste, es un inmenso océano, pero de sólo cinco centímetros de profundidad. Sólo pretendemos alertarlo. Sepa que hay gente que habla sobre seguridad, a la cual Usted le importa muy poco. Tan poco, como ese innegable 16,8 por ciento de tiempo que le dedicaron a cuidarlo de la Gripe A.

Pero estos días, ese porcentaje ha crecido exponencialmente para lograr el objetivo de que la sociedad viva espantada y atemorizada. Silvio Rodríguez escribió alguna vez que “si el corazón mortal me deja de latir, en ese instante alguien saltó a vivir”. Cuando el corazón de Renata Toscano dejó de latir, otros corazones endurecidos en redacciones de grandes grupos comenzaron a sentir la taquicardia generada por la adrenalina ante la nueva oportunidad para cumplir su objetivo de desestabilizar al gobierno. Un pueblo temeroso siempre es fácil de manipular. Nos quieren hacer creer que todo está perdido, que los ejecutores de los crímenes son los “negritos irrecuperables” y los únicos responsables, están gobernando.

Pongamos mesura y sensatez. No es cierto que todo está perdido. Lo único que está legalmente perdido es el 82 por ciento de las licencias que permitieron a grupos económicos impunes funcionar como monopolios y decirnos donde estaba la única verdad: la de ellos. Créame que esas licencias y ese poder perdido significa muchísimo dinero. Más de lo que imagina. Y para ellos y sus aliados ocasionales, ese dinero es infinitamente más importante que Usted, que yo y que Renata Toscano. Como lo fue durante la Gripe A, donde combatir la Ley era más relevante que cuidar a la gente.

Estamos decididamente a favor de los reclamos de los vecinos de Wilde y sostenemos que la organización barrial debe ser alentada desde el Estado, no solamente para este tema sino para todas las preocupaciones sociales. Queremos que funcionen miles de Asambleas Barriales, como aquellas formadas al amparo de la crisis de 2001.

Pero justamente para colaborar, queremos sugerirles a los vecinos de Wilde que a la hora de buscar al enemigo no miren solamente para el lado de Villa Azul ¿Notaron que los grande medios se ocupan permanentemente en repetir que esa Villa queda a cinco cuadras de donde mataron a Renata? ¿Les parece casual? La inseguridad, para muchos, es un gran negocio. Y también es un negocio político. Y mediático. No…no miren solamente para el lado de Villa Azul. Miren a esa familia durmiendo debajo de cualquier puente. Recuerden las promesas de “no defraudarnos” y el compromiso de “terminar la fiesta para unos pocos”. Comparen aquellos rostros con los que hoy aparecen en televisión.

Y, justamente, encienda el televisor. Detrás de esas imágenes y esos títulos catástrofe repetidos a toda hora, también están los responsables de que la bala que mató a Renata haya sido disparada. Son los mismos que solamente dedicaron un 16,8 por ciento de su tiempo a cuidarlo de la mortal Gripe A ¿Por qué debemos creer ahora que a ellos les importa realmente la seguridad de los ciudadanos?

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