Argentina llevó a la Cumbre por el Cambio Climático una plataforma que la posiciona como productor agrícola

18/12/2009 | El canciller argentino reclamó en Copenhague un compromiso global sin transferir deuda ambiental a los países en desarrollo

La posición argentina: Innovación tecno productiva con producción agropecuaria más “limpia”; Sensibilidad de la canasta exportadora argentina; son algunos de los estudios desarrollados por PNUD/ FLACSO para conformar la plataforma nacional. Los países del MERCOSUR coincidieron en advertir sobre el fracaso de la Cumbre y contra nuevas restricciones para los productos de los países en desarrollo. El canciller argentino Jorge Taiana apostó “a una negociación que conduzca a la aplicación plena, eficaz y sostenida de la Convención sobre Cambio Climático y a la prosecución del Protocolo de Kyoto”.

Una serie de estudios fueron encargados por el Proyecto de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en relación con el medio ambiente y la producción, tecnología y exportaciones con componentes contaminantes, a equipos de investigación de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), en el marco de la Plataforma Nacional para Contribuir al Esfuerzo Global de Mitigación y Adaptación al Cambio Climático.
E resultado de los trabajos, realizados de cara a la XV Conferencia ONU sobre el Cambio Climático, permiten la negociación del posicionamiento de Argentina como productor agrícola “limpio” nuevas posiciones para Argentina. A continuación se reproducen fragmentos de dos de los más relevantes a los que tuvo acceso mercosurabc.

Innovación tecno productiva para una producción agropecuaria más “limpia”

La producción agrícola argentina se está apoyando crecientemente en una “plataforma tecno-productiva” integrada por técnicas de sembrado, tecnologías para el desarrollo de semillas y bienes intermedios de “punta” que fortalecen su posición competitiva en los mercados internacionales en términos de precio, calidad y variedad de la oferta exportable, sostiene Miguel Lengyel, investigador coordinador de FLACSO, en el trabajo desarrollado en relación con esta temática.

No menos significativo, en la medida en que contribuye a generar una producción agrícola más “limpia”, esta plataforma apuntala asimismo el posicionamiento competitivo futuro de esta actividad en mercados externos como la Unión Europea en los que, más temprano que tarde, se incrementarán las barreras de entrada motivada en la búsqueda de remedios o paliativos al cambio climático.
Este escenario sugiere algunas reflexiones sobre áreas de trabajo a futuro y políticas públicas vinculadas a la inserción de la producción agrícola argentina en los mercados mundiales y su sensibilidad frente al cambio climático, a saber:

» En términos “defensivos”, dado que la producción agrícola local se lleva a cabo crecientemente con tecnologías de punta que contribuyen a reducir las emisiones de GEIs, Argentina tiene ya una base favorable para posicionarse como un productor agrícola “limpio” con vistas al acceso a mercados y la negociación sobre cambio climático. Sería conveniente apuntalar este “perfil país” ampliando el acervo de información de base
científica sobre las prácticas locales “virtuosas” de producción agrícola;
» En términos “ofensivos”, la plataforma tecno-productiva del sector con eje en la innovación y el desarrollo tecnológico es el activo fundamental no sólo para la inserción comercial de su producción sino para la adaptación a los desafíos altamente inciertos del cambio climático. Resultaría entonces aconsejable desarrollar políticas públicas de apoyo a la sostenibilidad de la opción pro innovación tecnológica y de procesos considerando la
plataforma en su conjunto y no cada uno de sus elementos constitutivos en forma aislada;
» Finalmente, el liderazgo y dominio de Argentina de esta plataforma tecno-productiva la posiciona como potencial proveedor de un know how crítico en términos competitivos y de cuidado ambiental a futuro, tanto a través de relaciones de mercado como de esquemas de asistencia técnica o de transferencia de tecnología (vía, por ejemplo, iniciativas de cooperación Sur-Sur). Esta es una línea de acción externa a explorar que no es totalmente
novedosa en el país ya que existen iniciativas incipientes lideradas por el INTA en algunos países de la ex Unión Soviética que, a caballo de abrir nuevos mercados para la maquinaria agrícola, propician la venta de la plataforma en su conjunto.

Fragmento del estudio sobre Desarrollo tecnológico, innovación y nuevas oportunidades de mercado para la producción agrícola, del equipo de trabajo de la FLACSO integrado por Miguel Lengyel (Investigador coordinador), Carlos Aggio, Valentina Delich y Sebastián Galbusera.

Sensibilidad de la canasta exportadora argentina

Sólo alrededor de un tercio de las exportaciones totales argentinas corresponden a productos con IC alta y media-alta, destaca el trabajo elaborado por el investigador de FLACSO Carlos Aggio, en el marco de la Plataforma Nacional para Contribuir al Esfuerzo Global de Mitigación y Adaptación al Cambio Climático, constituida en la posición argentina en la reunión de Copenhague.

El crecimiento ininterrumpido de las exportaciones registrado desde 2002 no ha afectado esta composición de modo que la mayor inserción internacional argentina no ocurriría a priori a expensas de una mayor presión sobre el ambiente.

Para evaluar la situación de las exportaciones argentinas frente a potenciales restricciones al comercio se construyó un indicador que agrupa a los productos exportados argentinos de acuerdo a la intensidad de carbono (IC) asociada a su proceso productivo.

Los mercados de destino sensibles representan el 35% de las exportaciones totales argentinas. De esos destinos, se destacan la Unión Europea y China por el peso relativo que tienen en esos mercados los productos con IC alto y medio alto (54% y 82% respectivamente). Asimismo, ambos mercados explican el 50% de las exportaciones de productos con IC medio alto o mayor. En consecuencia, se refleja una mayor sensibilidad a las políticas que ambos destinos puedan implementar tanto en ámbitos domésticos como multilaterales.

Según el mismo informe, las exportaciones de IC alto y medio alto a la UE y China ascienden a US$ 12.300 millones y representan el 18% de las exportaciones totales del país del año 2008.

En síntesis, los productos exportados de Alto IC no lllegan al 10% de las exportaciones totales y están altamente concentradas en los primeros 15 destinos de exportación de la Argentina. Un tercio del valor es vendido a la UE, EE.UU. y China y alrededor del 40% a países emergentes. Por su parte los de Medio-Alto IC representan el 32% del total de las exportaciones totales y en este caso la UE, China y EE.UU. explican el 50% de las mismas.

Conclusiones y recomendaciones

La evidencia muestra que la exposición de la canasta de exportaciones argentinas a posibles restricciones fundadas en el cuidado del ambiente es baja. Esto se explica por al menos dos motivos.

En primer lugar, casi dos tercios de los valores exportados totales por Argentina están en las dos categorías de menor IC y por lo tanto no entrarían dentro del grupo de bienes ‘sensibles’ desde la perspectiva ambiental.

En segundo lugar, de las ventas externas de productos con IC alta (4% del total) y medio-alta (32%) aproximadamente la mitad tiene destino a países identificados como activos en la centralidad que le están dando a la cuestión del cambio climático. De este modo, la porción de la canasta exportadora argentina con mayor exposición es de alrededor del 15% del total. En consecuencia, trabas al comercio de los mismos no deberían redundar en significativas pérdidas de mercados y de ingreso de divisas al menos en el corto plazo. A pesar de esto, especial atención debe prestarse tanto a la posición de China como de la Unión Europea (compradores de relevancia de los productos argentinos de mayor IC).

Por último, se recomienda para el futuro profundizar este estudio en dos direcciones. Por un lado, se debería considerar la incidencia de los medios de transporte utilizados en las exportaciones hacia destinos sensibles. Esto se debe a que el daño producido al ambiente durante el traslado de los productos hacia los mercados de destino podría comprometer exportaciones de bienes que en su proceso productivo no aparecen como problemáticas.

En segundo lugar, se sugiere analizar y comparar la emisión de GEIs asociada a los procesos productivos de productos con IC alta y media alta en Argentina con las emisiones de los productores en los países de destino y sus principales proveedores (competidores de Argentina). Esto permitiría evaluar con más precisión la sensibilidad de esas exportaciones.

Fragmento del estudio sobre Sensibilidad de la canasta exportadora argentina del equipo de trabajo de la FLACSO está integrado por Miguel Lengyel (Investigador coordinador), Carlos Aggio,Valentina Delich y Sebastián Galbusera.

Argentina reclamó en Copenhague un compromiso global sin transferir deuda ambiental a los países en desarrollo

El canciller argentino Jorge Taiana, quien preside la delegación argentina en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático que sesiona en Dinamarca desde el 15 de diciembre, denunció en su intervención, “que varios países desarrollados pretenden utilizar estas negociaciones para introducir nuevas restricciones de acceso a los mercados para los países en desarrollo”.

En duros términos, el jefe del Palacio San Martín aseguró en el marco de la conferencia internacional, que “las negociaciones no han podido avanzar hasta el momento debido a que los países desarrollados han efectuado anuncios de reducción de emisiones insuficientes para lograr el objetivo acordado, a la vez que pretenden transferir su inmensa deuda ambiental y las obligaciones que esta conlleva a los países en desarrollo”.
“Observamos con alarma que varios países desarrollados pretenden utilizar estas negociaciones para introducir nuevas restricciones de acceso a los mercados para los países en desarrollo”, subrayó.

El canciller argentino apostó “a una negociación que conduzca a la aplicación plena, eficaz y sostenida de la Convención sobre Cambio Climático y a la prosecución del Protocolo de Kyoto, con compromisos ambiciosos de reducción de emisiones por parte de los países del Anexo 1 y con compromisos similares y vinculantes de los Estados Unidos”.

“La Convención y el Protocolo deben ser fortalecidos. Cualquier intento de debilitarlos será fuertemente rechazado por la Argentina”, advirtió.

“La Argentina cree que el objetivo de transitar hacia una sociedad de bajo nivel de carbono sólo podrá lograrse bajo un compromiso global sobre la base de la equidad y de acuerdo al principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas”. “Copenhague no es un fin en si mismo, sino una oportunidad de avanzar en un largo proceso que debe cambiar el actual paradigma de producción y de consumo por uno más justo, equitativo y racional”.

El jefe diplomático aseguró que el cambio de paradigma afectará las condiciones de trabajo, por lo que subrayó la necesidad de una transición justa en materia laboral, “que salvaguarde los actuales puestos de trabajo a lo largo del proceso de transformación, y conduzca al desarrollo de un sistema económico generador de nuevas fuentes de trabajo decente”.

En un tono de similar dureza, el presidente de Bolivia Evo Morales aseguró que el cambio climático, “es un problema de modelo de vida, es la causa del sistema capitalista y si no entendemos esto, nunca vamos a resolver estos problemas”, afirmó en rueda de prensa el mandatario, que representa, junto a Chávez, a los países de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba) ante Copenhague.

Los pueblos indígenas “venimos de una cultura de la vida y el sistema occidental es una cultura de la muerte. En estos encuentros tenemos que decidir si estamos por la vida o por la muerte”, indicó Morales, quien promueve ante la Organización de Naciones Unidas (ONU) la adopción de una declaración universal de derechos de la madre Tierra, así como la creación de un tribunal de justicia climática, para que “los países con industrialización irracional paguen su deuda” con las víctimas del calentamiento.

Chávez denunció por otra parte que en la cumbre de Copenhague “reina un ambiente de dictadura imperial”, al aludir a un documento supuestamente consensuado, pero cuyo texto no ha sido distribuido a las delegaciones de países del Tercer Mundo.

“Aquí se negocian cosas a la sombra”, se quejó China, y varias naciones más, al referirse a ese documento acordado por los países ricos, y lamentó el hecho de que no lo hayan comunicado a las naciones pobres. China – presionada por las grandes economías occidentals a adherer a la verificación de la reducción de las emisiones, intensificó sus críticas hacia la cumbre, al denunciar que “algunas delegaciones intentan asesinar el Protocolo de Kyoto” mediante la falta de información que aplican a los países emergentes. India, por su parte, dijo que ese mecanismo está en “cuidado intensivo”.

Brasil, India y Ecuador, entre otros países en desarrollo, lamentaron la “falta de consideración” que, a su juicio, están mostrando las naciones ricas en relación con las menos favorecidas en la cumbre, según resenó La Jornada, en medio de un ambiente de pesimismo para el logro de un acuerdo en la conferencia, expresado por Gran Bretaña y Australia.

En este contexto, la cumbre de Copenhague registró un ligero progreso con la promesa de unos 23 mil millones de dólares en ayuda inmediata para los países en desarrollo. Japón decidió dar ayuda financiera a los países en desarrollo por unos 19 mil 500 millones de dólares, entre fondos públicos y privados. Esta cifra corresponde a más de la mitad de un plan de asistencia inmediata de 30 mil millones de dólares para el periodo 2010-2012 decidido en Copenhague para permitir a los países en vías de desarrollo aplicar medidas urgentes de adaptación a los efectos del calentamiento.

Australia, Francia, Japón, Noruega, Gran Bretaña y Estados Unidos anunciaron una ayuda inmediata de 3 mil 500 millones de dólares para luchar contra la deforestación, un punto clave para países como Brasil, Indonesia y las naciones de la cuenca del Congo. Por su parte, según la BBC la secretaria de Estado Hillary Clinton, aseguró que Estados Unidos estaría “preparado para trabajar con otros países hacia la meta de movilizar de manera conjunta US$100.000 millones anuales para el 2020 para responder a las necesidades de países en desarrollo frente al cambio climático”.

Los acuerdos (mínimos) de la Cumbre de la ONU sobre el cambio climático de Bali 2007 (COP 13) abrieron el camino (vía Poznan 2008, COP14) hacia la cumbre de Copenhague 2009 (COP15, del 7 al 18 de diciembre de 2009). En Copenhague se debe negociar un nuevo Protocolo que sustituya en 2012 al de Kyoto, de allí la importancia de esta reunión.

[Graciela Baquero]

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